“Este no es el momento de malgastar nuestro poder, es el momento de elevarlo, en nombre del amor”- Marianne Williamson

Nunca he tenido reparo en decir que me consideró feminista, imperfecta, pero feminista al fin. No entiendo a las mujeres que se niegan a formar parte de este movimiento, sinceramente creo que están mal informadas. Soy feminista desde que tengo uso de razón, desde que me enamoré de los libros y me cuestionaba porqué todas las palabras en mi idioma estaban dirigidas y decretadas en masculino. Desde que descubrí que ser “bonita” para una mujer era una prioridad de supervivencia (ojo, pero no tan bonita porque luego generas envidia o deseo masculino) Soy feminista desde que, en mi adolescencia, mis padres me alentaron a que elija la carrera que se me pegara la gana, mientras que la chica que trabajaba en mi casa tenía 16 años y ya era mamá de dos bebés. Soy feminista porque, de cada diez chicas que atiendo en consulta psicológica, 7 han tenido algún tipo de abuso o violación sexual y TODAS han sufrido de algún tipo de acoso.

Soy feminista porque reconozco y honro a todas las mujeres que, antes de mi, dieron su vida por nuestros derechos. Derechos que, como buena sociedad capitalista algunas ya damos por hecho, mientras que a otras, menos privilegiadas, les llegan en cuentagotas.

Si ser feminista está de moda, anótame en la tendencia. Necesitamos un mundo más equitativo a gritos. Sí, estoy de acuerdo, esto no se va a lograr con violencia o agresividad por parte del movimiento feminista. Pero mi rol como persona que ha elegido un camino de desarrollo de consciencia no es juzgar a mis hermanas, las que luchan con lo que tienen y pueden para mejorar las cosas para TODAS. Mi rol como feminista consciente, es despertar el poder de lo femenino todos los días, en mi y en las personas en mi entorno.

Y, definitivamente, sin lugar a dudas, el poder de lo femenino no está en una vagina. Hay muchas vaginas que han llegado al poder y no han hecho más que fundirse en la toxicidad del patriarcado. No, la lucha para elevar el poder femenino no vamos a ganarlo con ARMAS masculinas, de esas ya tenemos demasiadas, al punto de la demencia.

Necesitamos sacar nuestros superpoderes femeninos: La sensibilidad, la intuición, la empatía, la sororidad, la compasión, el respeto (y conexión) con el planeta, la valentía (de madre coraje), la intensidad emocional que mueve montañas, la creatividad, la entrega al proceso, y algunas otras que seguro se me han escapado.

Ser feminista, desde un punto de vista consciente es SER femenin@ (sí con @ porque los hombres también lo necesitan). Y con esto no quiero decir que todas debamos comportarnos con dulzura y vernos como unas princesas. Estoy hablando de algo mucho más profundo que el cómo nos vemos. Estoy hablando de lo que vibramos, de lo que somos.

Para facilitarte y acompañarnos en este proceso de despertar, te comparto desde mi corazón el manifiesto, que uso en mi propia vida, de la feminista consciente. Lee cada precepto con intención y permite que lo que te resuena inunde tu vida hasta elevarla. 

 

MANIFIESTO DE LA FEMINISTA CONSCIENTE

 

1) Una feminista consciente es desvergonzada: Es una mujer que todos los días y cada momento lucha por quitarse los “deberías” y la culpas que le dijeron que como “chica buena” debería tener. Es desvergonzada en ser la versión radical de si misma, en desear lo que desea, y en creer en lo que le resuena. Es desvergonzada en disfrutar de su cuerpo, en sentir placer (y seguido) sabiendo que se lo merece. Es desvergonzada en no tener miedo de alzar la voz por  lo que su corazón le dice que es importante e ir por ello. Sobre todo, una feminista consciente es desvergonzada en CUESTIONAR todo mandato social o creencia que no la hace plenamente feliz. Su desverguenza libera a su entorno.

2) Una feminista consciente es sensible: Es una mujer que SIENTE sin ninguna resistencia ni juicio. Reconoce sus emociones como un superpoder y permite que sean su GPS para diferenciar lo que le suma de lo que es tóxico. Una feminista consciente usa su sensibilidad para desarrollar su empatía y compasión, sabe que ponerse en el lugar de sus herman@s es esencial para su crecimiento. Una feminista consciente es sensible porque sabe que las emociones MUEVEN, para bien o para mal, y desarrolla su inteligencia emocional para moverse y mover a su entorno hacia el bien. Siente las olas del día a día, pero sabe que ella es el océano. Una feminista consiente abraza sus emociones, sabe que TODAS son maestras, y sabe que, al final, todas pasan.

3) Una feminista consciente es generosa: Una feminista consciente SABE que tod@s estamos interconectad@s : Que lo que me suma a mi te suma a ti, que lo que la eleva a ella nos eleva a todas nosotras. Jamás se expresa negativamente del cuerpo de otra mujer (es más, evita hacer juicios sobre cualquier cuerpo, sabe que su objetivización es una forma en la que el patriarcado nos mantiene separadas las unas de las otras)  La sororidad es algo que lleva tatuado en el corazón y no duda en ser extremadamente generosa con sus hermanas. Sí, una feminista consciente puede sentir el miedo de la competencia, de ser pisoteada, utilizada, ignorada, o no tomada en cuenta. Ella siente el miedo, pero NO LE HACE CASO. Una feminista consciente actúa desde la abundancia de su alma, halaga a otras mujeres, comparte sus conocimientos, y celebra el crecimiento de sus pares.

4) Una feminista consciente es intensa: Ella no le tiene miedo a este adjetivo, sabe que su intensidad bien canalizada es fuerza natural. Una feminista consciente remueve su intensidad de relaciones o situaciones tóxicas, y la dirige amorosamente hacia las pasiones que le sirven a ella y a su entorno. Ella no teme verse muy apasionada o “excentrica” cuando comparte o se dedica a lo que la apasiona. Una feminista consciente sabe que esa es la intensidad que alimentó a las personas que han transformado el mundo, los que en su mayoría fueron hombres a los que nadie nunca tildó de “intensos”. Ella le da gracias al Universo por ser intensa.

5) Una feminista consciente está conectada con la tierra: Una feminista consciente sabe que no es coincidencia que llamemos “Madre tierra” a nuestro planeta. Ella sabe que somos parte de un ecosistema vivo, inteligente, y resiliente, pero que ya tuvo demasiado. Una feminista trabaja a diario por sanar al planeta, luchando contra la tendencia aprendida a la “conquista” y “objetivización” de la tierra. Su cuerpo está incluido. Ella no teme en informarse de lo que REALMENTE está consumiendo y a informar a su entorno sobre las verdades que va descubriendo. Una feminista consciente toma los pasos necesarios para que, dentro de sus posibilidades, no se siga contribuyendo a la violación de su cuerpo y el planeta tierra. Ella sabe que esto va más allá de adoptar una alimentación saludable y un cuerpo fit. Ella sabe que esto es urgente, de vida o muerte.

6) Una feminista consciente se sabe poderosa: Ella sabe que todas lo somos pero pocas lo recordamos. Una feminista consciente está comprometida con su PODER: con el poder hacer sus sueños realidad, el con el poder dejar su mundo un poquito mejor de lo que lo encontró, con el poder sanar sus relaciones, con el poder evolucionar su vida más allá de cualquier limite. Una feminista consciente sabe que el empoderamiento no es un sustantivo, sino un verbo que tiene que experimentar todos los días. Venciendo sus miedos, derribando sus murallas, y recordando que cuando ella brilla desvergonzadamente, nos da a todas las demás la esperanza de que nosotras también podemos.

7) Una feminista consciente es imperfecta: Se sabe vulnerable y lo reconoce sin reparos. Está al tanto que la imperfección es de seres humanos y ella AMA SER HUMANA, porque su experiencia le ha enseñado que es desde esa humanidad que puede conectar con otr@s. Una feminista consciente se equivoca seguido, y se perdona más seguido aún. Una feminista consciente, no siempre es una feminista consciente, y sabe que eso también está bien. Explora su espacio en el Universo sin censuras. Ella le da su 100% a sus metas y principios (¡claro que sí!) pero se cae y se levanta las veces que le sean necesarias, a vista y paciencia de todo el mundo. Su disposición a ser vulnerable la hace libre de la aprobación o aceptación externa. Ella se tiene, ella se sostiene, ella lleva y nutre sus raíces adentro. 

 

Esencialista, espero que este manifiesto te sea de servicio, vivir bajo sus preceptos no siempre es fácil, pero la calidad de vida que ganas y regalas cuando te comprometes con él es realmente ilimitado. Feliz día de la lucha por la equidad de género, de la mujer luchona, la bruja, la científica, la artista, la comunicadora, la madre, la yogui, la sanadora, la viajera. FELIZ DÍA DE RECORDAR lo capaces que somos, cuando avanzamos juntas. Porque, amiga, no lo dudes: JUNTAS SOMOS MÁS FUERTES.   

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