¿CÓMO SENTIRTE MERECEDORA DE LO QUE SUEÑAS?: CUATRO PASOS

“Acéptate a ti misma como eres, de otra manera, jamás verás la oportunidad. No te sentirás motivada a avanzar porque sentirás que no te lo mereces”

Últimamente he estado trabajando mucho con la idea de merecimiento.  Tanto en mi vida personal como en sesiones con clientes de coaching holístico de transformación, esta palabra es una de las que más se repite. Sin embargo, como toda palabra que repetimos mucho, llega un momento en que se vuelve monótona y sin sentido ( pasa lo mismo con “empoderamiento” o “amor”).  ¿Qué es realmente el merecimiento? ¿Cómo lo experimentamos?

Empecemos por la definición: Merecimiento es la creencia absoluta de que tienes el derecho de tener y experimentar algo que deseas. 

 

Si lo pensamos más, nos podemos dar cuenta de que este concepto es algo que, en esencia, ni siquiera debería existir. Para nuestra alma es OBVIO que merecemos todo lo que soñamos. Somos hijas del Universo con todo el poder interno para atraer y generar lo que deseemos en nuestras vidas. No hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para volverte más valiosa. Tu valor nunca está en cuestionamiento y, por lo tanto, tu merecimiento tampoco. Sin embargo, el ego, la sociedad y hasta algunas religiones organizadas nos han instaurado el chip de la culpa,  el sacrificio y la competencia. 

Esta programación de “tengo que ganarme mi valor personal” es una de las ideas saboteadoras más poderosas con las que nos chocamos en nuestro camino de empoderamiento. Pensamos que necesitamos lograr cosas afuera para sentirnos valiosas y completas por dentro. Cuando los resultados de nuestra vida no cumplen las expectativas que nos hemos impuesto nos sentimos poco merecedoras de lo que deseamos.  

¿CÓMO SENTIRTE MERECEDORA?

Viéndolo en mi propia vida me doy cuenta de que todo aquello de lo que carezco es resultado de mi falta de sensación de merecimiento. Inconscientemente, no me siento lo suficientemente xxxxx como para manifestar ciertas cosas en su máximo potencial. Recordemos la frase de Marianne Williamson: “Le tenemos más miedo a nuestra luz que a nuestra oscuridad” . La mayoría de seres humanos sentimos que, cuando las cosas van demasiado bien, algo malo debe estar por venir, ¿o no?. No nos creemos merecedores de felicidad ilimitada y muchas veces hasta nos sentimos culpables por nuestras bendiciones. Ese es el principal problema.

Entonces, la pregunta del millón es: ¿cómo hacemos para hacernos merecedoras de nuestros sueños?

A continuación te explico cuatro pasos que utilizo en mi vida personal y en mi trabajo en consulta

1) DATE CUENTA. 

Todo aquello que sientes que careces es porque tú misma te lo estás negando. El darte cuenta implica asumir la responsabilidad de todos los aspectos de tu vida. Esto requiere el coraje de dejar de echarle la culpa a tu pasado, a tus papás, a tu ex, a la sociedad patriarcal, a la situación política de tu país o a tu mejor amiga que no te entiende. El trabajo es simple: sal del rol de víctima, identifica dónde no tienes eso que deseas y pregúntate: ¿Será que no me siento 100% merecedora de aquello? ¿Por qué? ¿De dónde podría venir la idea falsa de que no merezco esto? ¿Religión? ¿Familia? ¿Miedo a sobresalir y sentirme juzgada?. Darte cuenta requiere ser crudamente honesta contigo misma al responder estas preguntas. No puedes transformar nada que estás negando.

2) CÚMPLETE.

Queda claro que tu valor no está en juego pero tu certeza sobre tu valor sí. Es decir, aunque eres absolutamente capaz de todo lo que sueñas, el reto está en creértela. Para esto es esencial que te cumplas lo que te prometes en la mayor medida posible. Míralo así: ¿Qué sucede si tienes una pareja que dice que va a hacer una cosa y nunca la cumple? La confianza en esa persona se mella, ¿cierto? Lo mismo sucede con tu relación contigo misma. Cada vez que te prometes algo y no te cumples, le das un punto más a tu ego para convencerte de lo incapaz que eres. Esto, obviamente, no quiere decir que te pongas expectativas gigantes para contigo misma y que te vuelvas una nazi a diario para cumplirlas (Saturno mal vibrado). Ponte metas pequeñas, realistas y disfrutables; esta es la mejor manera para cumplirte sin sabotearte. Sin embargo, recuerda siempre que nunca lo vas a hacer 100% perfecto el 100% del tiempo y, por eso, para trabajar el merecimiento de forma saludable hay algo aún más importante…

3) PERDÓNATE.

Perdonarte es la experiencia metafísica de liberarte de cualquier creencia de culpa que te impida conectar con tu mejor versión. En esencia, no hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para afectar tu valor a ojos del Universo. Cada segundo de nuestra vida se nos da una nueva oportunidad de empezar de nuevo. El problema es que NO nos lo creemos porque nos educan con la idea que tenemos que ser “niñas buenas” para merecer cosas buenas. Esta creencia NO es real. No importa lo que hayas hecho, pensado o creído en el pasado. En este momento tienes la oportunidad de renacer.

Perdonarte es, simplemente, tomar una decisión: La decisión de ser tu mejor amiga incondicionalmente, en las buenas y en las malas, cuando te cumplas y cuando no, en tus caídas y en tus levantadas. 

Repite esta afirmación de perdón: “En este momento reconozco que me he olvidado de mi esencia pero elijo perdonarme y perdonarme rápido. Todo mi pasado ha desaparecido y no queda de él más que una bendición. Elijo de nuevo, elijo el amor. Gracias Universo por recordarme mi luz nuevamente”.

4) ALÍNEATE.

¿Cómo actuarías si te sintieras merecedora de lo que sueñas? Por ejemplo: Si lo que sueñas es un mejor sueldo: ¿Cómo te comportarías si supieses que eres lo suficientemente valiosa como para generar esa abundancia en tu vida? ¿Cómo se trata a sí misma una persona merecedora de abundancia? Tal vez pondrías de prioridad tus hábitos de amor propio, tal vez dirías que NO más seguido a las actividades que no te llenan, tal vez tendrías una actitud más paciente y optimista con tu entorno, tal vez pondrías tu 100% a tus proyectos actuales, etc. 

El alinearnos es jugar al “como si…”: como si eso que que deseas ya estuviese en camino. 

El vivir en alineación significa comprometerte con acciones y actitudes que te hacen encarnar tu mejor versión, independientemente de las marejadas emocionales y de las circunstancias externas. Por ejemplo: estás en el tráfico, retrasada para una reunión y la persona de atrás te toca la bocina como un endemoniado (como si con eso pudiese hacer que tu carro levite para dejarlo pasar). Alinearte en ese momento sería preguntarte: ¿qué haría mi mejor versión en este momento?, ¿qué elegiría pensar?, ¿qué elegiría hacer? En mi caso, por ejemplo, cerraría las ventanas para no escuchar al demonio, pondría mi música favorita en la radio y respiraría profundo, aprovechando el tiempo “extra” que me da la vida para conectar conmigo misma. ¿Sí se entiende? Alinearte es comprometerte con ser tu mejor versión, pase lo que pase.  ¡Ah! y recuerda que tu mejor versión tiene que incluir el perdonarte rápido cuando te sales del carril. Si tu versión ideal no incluye la tolerancia a tus imperfecciones, entonces no está completa.

 

¡Espero que este post te sea de servicio! Déjame tus comentarios abajo para saber cómo te sentiste con este tema y qué otros artículos podría agregar para seguir guiándote hacia tu poder interior. Si deseas trabajar el merecimiento con más herramientas, no dejes de participar en la Clase Maestra: Diseña tu Vida 2018, es online ¡y puedes participar desde cualquier lugar del mundo con conexión a internet! Entérate más sobre ella, aquí –> Diseña Tu Vida

Si te interesa iniciar un proceso  personalizado, no dejes de escribirme a esenciabymariana@gmail.com para separar una sesión de coaching holístico de transformación .

¡Muy buenas vibras!

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