Mariana Vásquez Hirsch

Psicóloga, astróloga y coach espiritual. Autora de dos libros y creadora de la membresía del Círculo de astromanifestación. Su misión es ayudar a personas a recordar su poder interno y desde ahí vivir una vida alineada con su potencial.

Perdón: Mitos y Verdades

 

“Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, no podremos equivocarnos” ~ Clarissa Pinkola Estes

Consciente o inconscientemente, [email protected] de [email protected] nos pasamos la vida atadas a relaciones o situaciones que no son lo que hubiésemos deseado. El perdón, desde este punto de vista, no es una cualidad de mártir, sino una tecnología espiritual que nos permite dejar ir (a nivel mental, emocional y vibracional) cualquier situación que nos aleje de nuestra mejor versión.

En este video te conté sobre el poder liberador del perdón, pero en este artículo quiero ir más profundo, para que entiendas exactamente de qué hablamos cuando decimos que el perdón te hará libre.

 

DETOX OBLIGATORIO

Una ley universal evidente para todos los que prestan atención es que tus convicciones se convierten en tus experiencias. Cuando eliges empezar a vivir desde el amor en lugar que desde el miedo, todo se configura a tu alrededor y empiezas a atraer personas que también están tomando ese camino. Lo que muchas veces no sabemos al tomar esta decisión es que en el proceso se hace necesario una limpieza para desprenderte de todo aquello que no está alineado con la película de luz (tu mejor versión) que has elegido vivir. Entonces, el universo comienza a ayudarte, primero amorosamente, y luego de forma más radical, a desapegarte de todo aquello que no suma a tu vida.

Personas, situaciones, trabajos y actitudes que no contribuyen a tu libertad verdadera son, literalmente, eliminados de tu vida. En ese trance el desapego se hace inevitable, por eso es que muchas personas piensan que al empezar su trabajo de crecimiento “la cosa se pone más difícil”, pero no es así, porque lo que piensas que se te está arrebatando realmente te está dejando el espacio libre para cosas mejores.

Dejar ir y perdonar es un trabajo que hacemos todos los días cuando decidimos vivir una vida de libertad y paz reales.

 

LA DINÁMICA DEL PERDÓN

Imagina que ,energéticamente, tienes varios canales saliendo de ti al mismo tiempo, canales que te mantienen conectada con diferentes personas y situaciones de tu vida. Idealmente, estos canales son limpios, transparentes y flexibles. Así es cuando tienes pensamientos positivos hacia alguien o cuando tienes memorias de lindos momentos. Estas conexiones te suben la vibra y te mantienen [email protected] en el presente.

Al contrario, cuando sentimos resentimiento, rencor o emociones negativas hacia alguien o algo, estos canales se intensifican, se vuelven pesados y turbios. Contrario a lo que desearíamos, esto hace más fuerte la conexión con esa persona o situación, y el problema es que esta conexión nos drena, en lugar de elevarnos. Esto sucede cuando la conexión se ha convertido en apego.

Por eso es que perdonar es, literalmente, un acto de amor propio, porque te ayuda a limpiarte de “drenajes” energéticos y emocionales. Cuando perdonas, haces que esos apegos vuelvan a su color, energía y función naturales. Perdonamos para liberarnos y liberar. Perdonamos para ser libres.

 

LO QUE NO ES PERDONAR

Hay muchos mitos sobre el perdón, creados principalmente por la religión organizada que nos ha hecho creer que perdonar es un trabajo de mártires y santos. La sociedad, por su lado, nos habla de que el perdón es de tontos, que es permitir y ser felpudo de otros. Nada más lejos de la verdad.

A continuación te explico 3 mitos sobre el perdón que tienes que romper si deseas ser libre:

1) «Perdonar es permitir»: No. Como dice la líder espiritual Marianne Williamson: “Cerrar la puerta no es cerrar el corazón”. Podemos ponerle distancias y límites sanos a otras personas sin necesidad de tenerles resentimientos. Decir “NO” no está peleado con el perdón. Al contrario, muchas veces es necesario tener a la otra persona lejos para perdonar de verdad, a nuestro propio ritmo.

2) «Perdonar es un tema entre personas»: Perdonamos personas, sí, pero lo que más seguido tenemos que perdonar en nuestra vida son memorias, situaciones, creencias, actitudes y patrones que nos alejan de nuestra mejor versión. Perdonamos cuando nos encontramos en un estado de estrés o reactividad y decimos: “Me perdono a mí [email protected] por haberme salido de mi centro, y elijo empezar de nuevo en este segundo”. Perdonamos situaciones y memorias del pasado para poder liberarnos de ellas y tener espacio para cosas mejores.

3) «Perdonar es poner la otra mejilla»: Esto es un contundente NO. Permitir que cualquier situación o persona melle tu amor propio no es ningún requisito del perdón. Al contrario: dejar que eso suceda solo te genera más resentimientos. Como mencioné en el punto 1, el perdón no quita que puedas poner, claramente, tus límites. Molestarte y alzar la voz se hace muchas veces necesario cuando lidias con alguien que está en un estado de consciencia tóxico y atenta contra tu seguridad.

Perdonar es más que nada un trabajo que hacemos en nuestro interior y se refleja en cómo abordamos la situación. Es distinto poner tus límites gritando e insultando como una loca, que hablando fuerte, claro y con dignidad humana. La diferencia la hace la falta de apego a la circunstancia, y esto solo lo logramos al perdonar.

4) «Perdonar es comprender»: Seamos realistas: es muy probable que jamás lleguemos a comprender ni a ponernos en el lugar de personas que hacen cosas endemoniadamente crueles, pero eso no quiere que no podamos perdonarlas. Recuerda que perdonar es un favor que te haces, ante todo, a ti [email protected] No se trata de justificar ni entender acciones que no están alineadas con nuestra verdad, se trata de soltarlas para no tenerlas intoxicando nuestro espacio en el universo.

 

¿CÓMO PERDONAR CUANDO SIENTO QUE NO PUEDO?

Empecemos reconociendo que el perdón es una decisión, no un estado emocional. Decidimos perdonar para sentirnos libres, [email protected] y en paz, pero eso no quiere decir que la decisión de perdonar nos haga sentir eso de manera automática. Es un mito que, cuando decides perdonar, todo se resuelve automáticamente y ves el mundo color de rosa.

Decidir perdonar es decidir romper con el patrón mental que nos lleva a ser víctimas de una situación o persona. Es decir, momento a momento:

“Te libero de mi y me libero de ti. Te libero de llenar las falsas expectativas que mi ego te había impuesto”.

Así, poco a poco, la decisión de perdonar comienza a traernos más momentos de paz, más tranquilidad, hasta el punto en el que nos damos cuenta de que estamos casi libres de emociones negativas hacia esa persona o situación. Este proceso puede tomar días, meses o hasta años, así que no te juzgues si sientes que aún no has perdonado del todo. Repito: el perdón no es un estado emocional, sino una decisión que tomamos momento a momento.

Como en todo proceso humano, el tiempo será tu amigo en esta aventura de perdonar, pero ten la seguridad que cuanto más seguido practiques elegir el perdón, más rápido la calma y ligereza regresarán a tu vida.

 

¡Espero que esta artículo te sea de servicio! Comparte en los comentarios tus preguntas y experiencias con el perdón. Tu contribución es un regalo.

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