De niña, yo tenía un “problema”: me abrumaba muy fácilmente y explotaba en llanto. Mis papás tenían una vida social muy activa y me llevaban de fiesta en fiesta, a parrilladas, a reuniones, todo el tiempo con gente alrededor. El tema era que, a mi, cualquier exceso de confrontación, pelea o exceso de bulla me ponía de malas.

Recuerdo que muchas veces me decían: “¡qué sensible eres!”, “tienes que ser más fuerte”. Te imaginarás que, a mis 8 años, eso no me ayudaba mucho.

En fin, con el tiempo comencé a aprender a ocultar mi sensibilidad y, ya de adolescente, lo primero que hacía al llegar a una fiesta era identificar dónde estaba el baño por si en algún momento me sentía abrumada y necesitada algo de tranquilidad para digerir a solas.

¿Te sientes algo identificada con esto o conoces a alguien que le pase algo parecido?
Aquí te voy a explicar cómo es que descubrí que mi – entonces – “defecto” es, en realidad, un súper poder, muy poco común.

Energía y Sensibilidad

Cuando hablamos de energía, muchas personas piensan que estamos hablando de temas esotéricos o de brujería. Nada más lejos de la realidad. Después de todo, vivimos en un universo hecho de energía. Cada vez más, la ciencia comienza a integrar el hecho de que el plano físico es solo una porción de lo que conocemos como realidad. En diferentes estudios se sigue demostrando, una y otra vez, que la separación de la que somos testigos entre cuerpos no es más que una alucinación colectiva.

No es solo que todos estemos conectados, sino que todos somos lo mismo.

La verdad es que, a nivel intuitivo, la gran mayoría de personas sentimos esto. Sin embargo, hay individuos que, por diferentes factores, nacen con una mayor conciencia de esta realidad. Por ejemplo, las personas con síndrome autista tienden a tener esta sensibilidad casi a flor de piel.

En cuestiones de astrología, lo veo en personas con Neptuno y la Luna fuerte en su carta. En cuestiones más psicológicas, lo observo en personas o niñas/os que tienden a tener mucha más generosidad, sensibilidad y curiosidad por el mundo que las rodea.

Somos un grupo de personas a las que, de pequeñas, nos catalogaron de hipersensibles, soñadoras o artistas. Lamentablemente formamos parte de una cultura machista en la que, incluso a las mujeres, se nos envía el mensaje de que estas cualidades (siendo de carácter femenino) son debilidades. La mayoría de nosotras, con el afán de “volvernos más fuertes”, decidimos esconder o ignorar esta sensibilidad, avergonzándonos de uno de los dones más poderosos que tenemos.

Lo que muchas ignoramos es que es en esta “debilidad” en la que residen nuestra intuición, conexión con el universo y poder de manifestación.

Actualmente he aprendido a aceptar – sin lucha – que mi sensibilidad tan afinada no es un “desbalance hormonal” o que soy “muy intensa”, como por ahí lo etiquetan. Es un superpoder que me permite hacer las cosas que más amo en el mundo: crear relaciones significativas, empatizar con mis clientes y seres queridos, sentir con profundidad, entender símbolos y arquetipos, ser creativa, inspirarme y lograr inspirar, porque entiendo muy bien lo que la otra persona necesita (incluso, a veces, mejor que ella misma).

Estoy segura de que si has leído hasta este punto tienes o sospechas tener una sensibilidad desarrollada. Tal vez, interesarte por este tema es tu dirty little secret (secreto culposo) y no le dices a nadie para no sentirte juzgada. O, tal vez, ya hace tiempo aceptaste que eres diferente pero no sabes muy bien qué hacer con ese descubrimiento. Sea cual sea tu caso, esta publicación busca ayudarte a valorar, explorar y sacarle partido a tu preciosa sensibilidad.

4 señales de una sensibilidad desarrollada

1. Tiendes a sentir “mucho”.
Del 1 al 10 – siendo 10 el mayor nivel de intensidad – tus emociones, generalmente, no bajan de 7. No siempre lo expresas, pero te duele el dolor ajeno como si fuera tuyo, te sientes realmente afectada por las noticias mundiales y te “cargas” en espacios conflictivos y ausentes de amor.

2. “Adivinas” cuando otra persona se siente mal.
Entras al cuarto de reunión y, de la nada, tu atención se enfoca en “Fulanita” (con la que casi ni hablas normalmente) porque sientes que hay algo raro con ella. Hay algo en su sonrisa, su postura, su forma de estar y – aunque no sabes exactamente cómo lo sabes – sospechas que algo le está pasando (y, casi siempre, estás en lo correcto).

3. Te contagias fácilmente del ánimo de otros.
Has estado una hora conversando con “Pedrito”, escuchando las frustraciones que vive en su trabajo y, media hora después, cuando ya te olvidaste del asunto y estás camino a tu casa, no sabes por qué pero te sientes deprimida, ansiosa, frustrada. Entonces, caes en cuenta de que esa es la forma en la que se sentía Pedrito hace una hora.

4. Te cuesta poner límites.
Aprender a decir NO es un ejercicio de amor propio diario para las personas con esta tendencia. Como empatizamos y sentimos tanto, las ganas de ayudar también son enormes. Decimos que sí más de lo que deberíamos, para luego sentirnos drenadas y con ganas de estar una semana abajo de la sábanas, recuperando energía. Con el tiempo aprendemos que decir NO es una forma de cuidar nuestro superpoder y que, muchas veces, es lo más generoso que podemos hacer.

Tips para cuidar y disfrutar de tu sensibilidad

1. Acéptala y valórala.
Suena simple pero – como he mencionado antes – es un trabajo de todos los días.
En otras épocas, personas con estas cualidades eran veneradas como sacerdotisas, sanadoras y guías espirituales pero, en los días que vivimos, la situación es radicalmente diferente. Te invito a que aprendas a enamorarte de esta conexión que tienes con lo infinito, a que dejes de juzgarte por no ser como te dicen que tendrías que ser para tener éxito (dura, fría, bitchy) y, sobre todo, a que entiendas que hay un propósito para estos dones. Recuerda que, como en toda buena historia de superhéroes, la aventura se da en aprender a utilizar nuestros superpoderes.

2. Invierte en ti.
Invierte recursos y tiempo en actividades que te ayuden a explorar y entender mejor tu sensibilidad. Aprende técnicas de meditación (como esta), regístrate en clases de yoga, lee libros que te llamen la atención sobre este tema, practica arte, empieza terapia o coaching, todo se vale. ¡Ponte creativa con tu proceso! Vas a ver cómo tu sensibilidad empieza a trabajar para ti apenas le des el chance.

3. Elige tu entorno.
Para las personas sensibles, las relaciones son el área en las que más alegrías pero también más caos solemos encontrar. Aprender cuándo y en quién confiar es un trabajo diario. El aprendizaje se da en el proceso pero, en líneas generales, te aconsejo que elijas bien de quiénes te rodeas a diario. Hay relaciones que nos drenan, hay relaciones que nos nutren y hay relaciones que nos elevan. Usa tu intuición tan afinada para saber discernir y, sin ninguna culpa, mantén a distancia relaciones que no suman a tu vida.

4. Decide desde tu centro.
Aprende a tomarte tu tiempo antes de aceptar cualquier pedido externo porque recuerda que la tendencia es a evaluar desde el punto de vista del otro. Aún más importante es aprender a decir NO sin pena ni culpa. Cuando le dices que NO a algo que está en conflicto con tu verdad, le dices que SÍ a lo que te ayudará a expandirte, alineada con tu esencia. Decir que no cuando otros quieren que digas que sí es una declaración de amor propio muy contundente. Hay mucha más generosidad en un NO genuino que en un SÍ resentido.

5. Aprende “a bailar en el caos”.
Muchas de las experiencias que vivimos como seres sensibles son difíciles de racionalizar o explicar y está bien. A veces nos vamos a despertar con un humor extraño y no vamos a saber por qué. A veces vamos a conocer a alguien que, sin motivos, nos “cae mal” y no vamos a entenderlo. A veces vamos a querer estar solas solo porque sí. Todo esto está bien mientras te estés escuchando y actuando desde el corazón. Acéptate en el presente, momento a momento. Tratar de explicar o entender cada experiencia nos suele bloquear el camino y estancarnos en racionalizaciones que nos hacen perder el tiempo.

Espero que este artículo te ayude a entender tu experiencia o la de alguien que conozcas que tenga la sensibilidad desarrollada. Cuéntame si tienes otros tips o señales que no haya mencionado y quisieras compartir ¡Tu feedback es súper importante para seguir compartiendo estas ideas!.

 

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