“Una creencia es un pensamiento que se ha repetido tanto que se convirtió en realidad”

Infancia, divino momento de vida en el que descubrimos, con curiosidad y apertura, lo que el mundo que nos tocó vivir nos regala. Es el momento de la vida más inocente, con un potencial de plenitud natural, y, al mismo tiempo, el más vulnerable.

Para cualquier que tenga un ápice de conocimiento sobre psicología no hay dudas que uno de los primeros pasos en el proceso de transformación personal es el aprender cómo sanar las creencias saboteadoras que aprendimos en nuestra infancia. Durante esos primeros años de vida (especialmente entre el nacimiento y los ocho años) estamos emocional y energeticamente más permeables a cualquier estimulo de nuestro ambiente. Aunque no lo articulemos a nivel racional, a esa edad estamos creándonos nuestras primeras percepciones del mundo. Percepciones que luego se convierten en creencias inconscientes que rigen nuestra vida sin que lo sepamos.

Por ejemplo, si había algún tipo de violencia o agresión entre los padres la primera reacción del niño o niña es sentirse responsable. A esa edad nuestra psique es por naturaleza egocentrica (centrada en el yo) e interpreta TODO lo que sucede como consecuencia de quienes somos y lo que hacemos. A esa edad dependemos totalmente de nuestros adultos, por lo mismo es que los protegemos y NECESITAMOS verlos como buenos. Nuestros padres a esa edad son Dioses idealizados e intocables y los protegemos incluso a costa de nosotras mism@s.

Sin embargo hay muchas creencias que aprendemos de nuestros padres que ya de adultos no nos sirven y, por el contrario, bloquean nuestra expansión personal. Para esto es importante aprender a diferenciar de forma consciente las creencias que te quieres quedar y las que decides evolucionar. Si por ejemplo, con acciones o palabras directas aprendí la creencia de “Todos los hombres engañan a sus esposas”, lo más probable me sea difícil emparejarme o confiar en mis parejas. Es más, hasta es posible que inconscientemente elija personas que me engañen porque eso es lo que mi mente está buscando confirmar.

Recuerda: Nuestra mente siempre busca confirmar nuestras creencias, sean positivas o negativas. Al ser consciente de que una creencia es aprendida y no una verdad absoluta, recién puedo cuestionarla y cambiarla por algo más positivo como : “Puedo y merezco estar con alguien que me sea leal”

Hacer este trabajo de cuestionamiento es fundamental, porque cada creencia está creando tu realidad actual. Empoderarte significa empezar a crear tu vida de forma consciente, eligiendo creencias que te impulsen y enriquezcan.

EJERCICIO:

  1. Pon tu alarma en 5 minutos y sin parar ni pensar mucho escribe en un papel todas las creencias, positivas y negativas, que consideras que aprendiste de tu infancia. 
  2. Al terminar agarra cada creencia y responde (también sin pensar mucho) de cuál miembro de tu familia sientes que viene esta creencia. En el ejemplo anterior de “Todos los hombres engañan a sus esposas”, si lo aprendí de mi mamá lo pongo en categoría “creencias que vienen de mamá”, y así para cada creencia.
  3. De toda la lista, vas a seleccionar las creencias que en este momento están sumando y restando más a tu vida. Selecciona tres cómo máximo (tres positivas y tres negativas), no más de eso para facilitar el ejercicio.

 

CARTA A FAMILIARES:

Esta es la parte más importante del ejercicio: Busca un lugar tranquilo y donde no te vayan a interrumpir, siéntate con algunas hojas en blanco y un bolígrafo (si quieres puedes encender una vela y poner música suave de fondo). En esa hojas vas a escribirle una carta a cada familiar que te haya transferido las creencias que ya identificaste (las que te suman y te restan)

Ejemplo:

“Querida mamá,

Gracias por enseñarme a pensar de forma independiente, a tratar a la gente siempre con dignidad, y a ser generosa. Gracias por pasarme la creencia “Una mujer tiene que pensar por si misma y no estar siempre dependiendo de lo que otros piensen”  gracias a ella puedo dedicarme a trabajar en lo que amo en éste momento. Decido conscientemente traer todos estos regalos conmigo y a las generaciones que se nos vienen. Gracias infinitas.

Sin embargo, quiero devolverte la creencia que me inculcaste sobre las relaciones. La creencia de  “Todos los hombres engañan a sus esposas” afecta mis relaciones, me dificulta confiar, y elijo no volverla parte de mi realidad ni traerla a las generaciones que se nos vienen. Gracias porque sé que me la diste desde el amor, así que elijo quedarme con ese amor pero devolverte la creencia. No es más parte de mi realidad. 

con cariño y agradecimiento infinitos,

Mariana”

 

Haz una carta así para tu papá y tu mamá, y también para cualquier otro familiar que sientas haya influenciado en tu sistema de creencias actual. La carta anterior es cortita porque es un ejemplo, pero tu expláyate a tu gusto. Es probable que vengan algunas lágrimas en el proceso, si es así déjalas que te limpien y purifiquen. Luego guarda las cartas en algún lugar privado para ti, así las puedes releer cada que sientas que las creencias saboteadoras de infancia regresan a tu vida. 

Ten en cuenta que, aunque poderoso, este es un ejercicio introductorio para sanar tu infancia. Si consideras que deseas trabajar tus relaciones familiares más a profundidad te recomiendo venir a una sesión de terapia (te enteras aquí) o buscar constelaciones familiares en tu localidad. Este último es un sistema psicoespiritual muy poderoso para sanar nuestras experiencias de niñez.

Espero que este ejercicio te sea de mucho servicio. De ser así no dejes de comentar abajo tu experiencia y compartirlo con quien creas se pueda beneficiar 🙂

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